Dosis de prevención - Alimentacion Balanceada...
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Alimentacion Balanceada...

∞ ALIMENTACIÓN
Mónica katz, directora del posgrado de la carrera de Nutrición de la Universidad Favaloro

¿Es posible un peso saludable sin la presión de alcanzar el peso ideal? Tras más de un siglo de dietas presenciamos una epidemia de sobrepeso y obesidad, lo cual preocupa por su asociación a mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enferme- dades cardiovasculares y otras afecciones. Frente a ello, lo recurrente es hacer pasar hambre a la gente con dietas muy bajas en calorías, poco placenteras y nada sostenibles en el tiempo. Resultado: fracasos, abandonos y más obesidad. Es imprescindible frente a esta realidad contar con nuevas ideas frente a los viejos errores.

  1. Jerarquice el placer 

Una de las funciones de los alimentos es brindar placer. Sin embargo, debido a tanto “dietismo”, la comida ha llegado a transformarse en nuestro enemigo. “Devolvámosla entonces a sus fuentes: nutrición y placer. ¿Cómo? ‘Legalizando’ nuestros alimentos preferidos: si los hacemos cotidianos, podremos bajar el deseo descontrolado por ellos”, explica la nutricionista Mónica Katz. Regla práctica: pregúntese qué alimento no podría faltar en su menú habitual si usted no quisiera bajar peso y si no fuera diabético o enfermo cardíaco. De esa lista, propóngase administrarse una porción pequeña diaria, y hágalo sin culpas. Si le parece poco, piense: ¡no será mi última cena!
 
2. Balancee su dieta
Trate de incluir todo tipo de alimentos en su dieta. Estudios científicos señalan que se necesitan al menos 19 alimentos diferentes por semana para no tener carencia de nutrientes. Los hidratos de carbono, presentes en legumbres, cereales, frutas y verduras, deberían formar parte de la mitad de nuestra dieta diaria. Para aprovechar mejor este nutriente, por ejemplo en el caso de las harinas, es aconsejable elegir aquellas que sean enteras o integrales que, a diferencia de las refinadas, conservan todos sus componentes nutritivos (vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra). “Pero cuidado, no se deje guiar sólo por el color del pan. El hecho de que el pan de salvado sea marrón, no implica que sea totalmente integral. Es importante leer la información nutricional de los envases de los productos”, afirma Katz.
 
3. Sí a las proteínas
Desde “la era del colesterol” muchos han eliminado o reducido a las proteínas, cuya ingesta está asociada al exceso de grasa y a problemas cardio- vasculares. Sin embargo, las proteínas de las carnes son excelentes para realizar un plan de adelgazamiento sustentable en el tiempo: generan saciedad e incrementan el gasto metabólico corporal (el organismo invierte combustible para degradarlas y de lo ingerido queda sólo un 60 por ciento).
 
4. Arme un ambiente seguro
“Los humanos tendemos a ser ‘completadores’, percibimos un ‘todo’, y hasta que no terminamos ese ‘todo’ no lo podemos olvidar: por ejemplo, el ‘todo’ de una bolsa de confites será literalmente la bolsa completa; nuestro cerebro no nos enviará la señal de detención hasta que terminemos dicha bolsa”, explica Katz. La idea no es controlar la cantidad del alimento una vez que tenemos delante el paquete de galletitas o la bolsa de confites sino, por el contrario, armar un ambiente seguro: coma galletitas solo en una confitería donde con un café se sirven dos o tres; si camino al trabajo usted acostumbra a comprarse golosinas, entonces cambie el recorrido; en la mesa de un restaurante, ponga la panera lo más lejos posible de su alcance o bien, dígale al mozo que no se la traiga.
 
5. No existen las dietas mágicas
“No le haga caso a las dietas que prometen bajar rápidamente de peso. Toda reducción de peso es parte de un proceso que lleva tiempo”, comenta Katz. Las dietas más publicitadas para esta época del año, por ejemplo las hipocalóricas, son contraproducentes. Diversos estudios científicos determinaron que la mayoría de las personas que se somete a este tipo de regímenes, con menos de 1.000 calorías diarias, recuperan al año los kilos que habían perdido. “Una dieta para bajar de peso no debe proveer menos de 1.200 calorías al día. De todas maneras, lo recomendable es perder el 10 por ciento de nuestro peso inicial y mantenerlo por lo menos durante un año”, concluye Katz.